formación

Llamadas y consagradas
para vivir en Cristo

Hasta que Cristo sea formado en ti

Para cada persona, la formación en la vida cristiana comienza con nuestro Bautismo y continúa con la oración, los sacramentos, el estudio, y todas las circunstancias de la vida. Para las Hijas de San Pablo, la formación en la vida paulina comienza con el proceso de discernimiento, continúa en las etapas de formación inicial, y es un camino que continúa en la vida religiosa. Nuestra meta espiritual nos llega de nuestro padre, san Pablo: “Que Cristo sea formado en ti” (Gálatas 4:19).
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“El Padre, que nos ha elegido en el Bautismo para vivir en su Hijo, al llamarnos entre las Hijas de San Pablo nos consagra más profundamente a sí para enviarnos a anunciar las insondables riquezas del misterio de Cristo”.

Constituciones de las Hijas de San Pablo, art. 4

Asumiendo el Corazón de Cristo

En cada etapa de la formación, somos invitadas a sumergirnos profundamente en la mente y corazón de Cristo. Crecemos como personas, como cristianas, como religiosas consagradas y como paulinas por medio de la oración, reflexión personal, estudio, misión, vida comunitaria y las experiencias cotidianas. El diálogo frecuente con la directora de formación en cada etapa de la formación ayuda a captar lo que Dios está realizando en nuestra vida y cómo nos invita a crecer.

El itinerario de la formación

Búsqueda inicial

Una joven empieza a descubrir más, entrando en contacto con la comunidad, asistiendo a retiros vocacionales, y conversando regularmente—en plan de acompañamiento—con la directora vocacional para aprender más sobre sí misma, para tener experiencia de la vida de la comunidad y para descubrir si Dios le está llamando a la vida paulina.

Postulantado

En los dos años de postulantado, las postulantes entran a la vida de la comunidad, viven un tiempo de transición a la vida religiosa, desarrollan una profunda vida de oración, y conocen de forma más plena si Dios les llama a ofrecer sus vidas en esta congregación. La oración, las clases y las experiencias de la misión paulina contribuyen al crecimiento en libertad, madurez y discernimiento.

Noviciado

Durante los dos años de noviciado, a través de estudio de las Constituciones de las Hijas de San Pablo, las novicias crecen en un sentido de pertenencia a la comunidad, en asumir la vida y misión paulina, y en el deseo de ofrecerse a Dios en la congregación. El noviciado es una escuela de fe, discipulado, y un camino de vida que guía a la novicia hacia una elección radical por Cristo.

Primera profesión

El noviciado concluye con la primera profesión de los votos de castidad, pobreza y obediencia en la congregación de las Hijas de San Pablo. Antes de la primera profesión, la novicia recibe el hábito en una ceremonia llamada vestición. En la primera profesión, ella recibe las Constituciones, el crucifijo, y el emblema de la congregación. 

Juniorado

En los cinco a siete años del juniorado, las hermanas con votos temporales (“junioras”), son enviadas a una comunidad y son asignadas a una tarea apostólica. Cada año, después de reflexionar sobre su experiencia, renuevan sus votos por un año más. Durante el juniorado, cada hermana completa sus estudios de teología, filosofía y comunicación.

Profesión perpetua

Al final del juniorado, y después de un curso de preparación, la hermana profesa sus votos perpetuos; es decir, por toda la vida. “En el acto decisivo de la profesión perpetua Dios consagra a sí para siempre la vida de cada una y la pone al servicio de la Iglesia en la Congregación de las Hijas de San Pablo” (Constituciones de las Hijas de San Pablo, art. 107).

Por toda mi vida

La oración, el estudio y el crecimiento espiritual son esenciales a la vida de cada Hija de San Pablo. En comunidad, participamos del estudio y de la formación continua sobre el carisma de las Hijas de San Pablo, tanto como temas importantes relacionados a la Iglesia y a la cultura. A nivel personal, también estudiamos en el campo relevante para nuestro trabajo específico dentro de la misión paulina.

“Me comprometo a vivir en comunión con mis hermanas, a ser fiel al carisma del Fundador, dedicándome en la Iglesia a la evangelización con los medios de la comunicación social… Que la gracia de Dios me ayude a ser fiel. Amén”.
–formula de la profesión de votos de las Hijas de San Pablo