La primera vocación estadounidense, Hna. Mary Celeste Carini, ingresó en la comunidad en octubre del 1934 y enseguida llegaron muchas otras jóvenes. Para poder acomodar a la comunidad en desarrollo, las hermanas compraron una residencia espaciosa en la calle Fort Place en Staten Island en 1938.
Mientras que más hermanas llegaban desde Italia y el número de vocaciones estadounidenses se iba aumentando, la misión paulina llegó a establecer una fundación fuerte en los Estados Unidos.
Las hermanas realizaron una expansión considerable de su misión editorial con la compra de prensas de la Sociedad de San Pablo. Desde el convento en Derby, Nueva York, a donde se habían mudado en 1949, imprimían cientos de miles de Biblias, libros, encíclicas, revistas y boletines. Sus esfuerzos editoriales continuaban a crecer después de reubicarse a la nueva casa provincial en Boston, Massachusetts, en 1956.
Ese mismo año, las Hijas de San Pablo abrieron su primera casa en Toronto, Canadá. Al principio vivían en la avenida St. Clair, antes de trasladarse a su ubicación actual en la calle Dufferin en 1969.
Las hermanas establecieron librerías en los Estados Unidos y Canadá, en las cuales ofrecían formación en la fe y esperanza a todos los que les visitaban. Acompañaban el camino de fe de muchas personas por la lectura espiritual confiable, recursos formativos para toda la familia, eventos, estudios de libro y más. Partiendo de estas librerías, las hermanas continuaban las visitas tanto puerta a puerta como parroquiales, formando comunidades fuertes de voluntarios, bienhechores y Cooperadores Paulinos.
Mientras la tecnología moderna de los medios se desarrollaba, las Hijas de San Pablo se aprovecharon de estas oportunidades nuevas para comunicar el Evangelio.
A partir de los 1970s, las hermanas expandieron su misión editorial con las producciones audiovisuales. Produjeron diapositivas, metrajes, películas de 16mm, casetes, programas de radio, discos, y hasta aún películas de dibujos animados hechas a mano.
En 1987 se estableció el coro premiado de las Hijas de San Pablo, señalando el comienzo de una misión duradera de grabación de música con giras de conciertos anuales.
Para acompañar al pueblo de Dios en el uso evangelizador de los nuevos medios de comunicación, se fundó el Centro Paulino para Estudios de los Medios de Comunicación (Pauline Center for Media Studies) en 1995 para ofrecer la educación mediática a la luz del Evangelio.
Durante esta etapa, las Hijas de San Pablo colaboraban al nivel internacional para servir mejor las comunidades diversas de los Estados Unidos y Canadá. En 1989, las hermanas en Toronto, Canadá se juntaron a la provincia estadounidense para formar la Provincia de los Estados Unidos y Canadá Angloparlante. Con la venida de hermanas misioneras de otras provincias alrededor del mundo, los proyectos multilingües de la provincia se expandieron. Estos proyectos incluyeron al equipo de evangelización coreano, que lanzó en 1989, y Radio Paulinas, emitido con una hermana colombiana desde 1993. Más adelante, también se estableció el Centro Aparecida, una librería en lengua portuguesa en Boston operada por hermanas de nuestra provincia brasileña.
Con agradecimiento por nuestra historia rica y con conciencia profunda de la necesidad que nuestros hermanos en este mundo—lleno de belleza y sufrimiento—tienen de nuestra profecía, audacia y esperanza, las Hijas de San Pablo nos lanzamos en adelante con proyectos multiformes:
Nos encontramos con la gente en Instagram, TikTok, y otras plataformas de comunicación social para compartir con ellos el Evangelio de Jesucristo.
Atentas al Espíritu Santo y con corazones abiertos a las necesidades y los sufrimientos del mundo, siempre buscamos nuevas formas para comunicar el amor de Dios.
“Qué bello y qué santo es comunicar a Jesús al mundo”.
Venerable Maestra Tecla Merlo
Hoy más que nunca, nuestra llamada a la santidad es una llamada a amar, una llamada a dar nuestras vidas para que el mundo conozca a Jesucristo. Como el beato Santiago Alberione, hombre del Espíritu, estamos llamadas a ser mujeres del Espíritu, con corazones siempre abiertos y dispuestos a responder a la llamada de Dios y las necesidades de nuestros tiempos.
Alrededor del mundo, Dios está inflamando a los corazones con este deseo de compartir su amor y su esperanza con el mundo. Si has percibido este deseo en tu propio corazón, nos encantaría recibir un mensaje de ti.
Tu apoyo generoso nos abre el camino para sembrar las semillas de la palabra de Dios por todas partes, tanto por nuestras Librerías Paulinas como por nuestras plataformas digitales.